La región de Ribera del Duero se encuentra situada en la meseta norte, en la confluencia de cuatro provincias castellano-leonesas (Burgos, Soria, Segovia y Valladolid). D.O. Ribera del Duero se extienda a ambas márgenes de este caudaloso río, a lo largo de una franja vitícola de unos 115 km. de longitud y 35 de anchura. El Duero atraviesa la zona formando un valle en el que vierten sus aguas los afluentes Arandilla, Aranzuelo, Bañuelas, Gramejón, Riaza y Duratón. Su relieve es poco abrupto formado por cerros, lomazos, altozanos y oteros y en sus laderas es donde el viñedo se asienta. Ofreciendo una uva de gran calidad por darse en suelos de buena textura, medianamente calizos y bajos en contenido de materia orgánica con un pH comprendido entre 7 y 8,5.
El 21 de julio de 1982 el Ministerio de Agricultura concede a la Ribera del Duero la Denominación de Origen, a la vez que aprueba su reglamento. Desde entonces, el margen del río Duero ha visto como en los últimos años, la Denominación de Origen a la que ha otorgado el nombre, ha crecido, tanto en el número de bodegas que ampara, como en prestigio, hasta convertirse en una región vitivinícola clásica, dentro y fuera de nuestras fronteras.
La consecución de unos niveles cada vez más altos en la calidad de los vinos se ha convertido en el objetivo prioritario.
Los vinos tintos son longevos, de hecho hay quien los ha definido como los más longevos de España, que llegan a la copa mostrando su largo proceso de lenta evolución en un cúmulo de variadas manifestaciones sensoriales.
El elemento que identifica a cada una de las botellas de Ribera del Duero es la contraetiqueta del Consejo Regulador, garantía de origen y calidad confeccionado por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.
Existe una diferente para cada tipo de vino.