Alrededor de frondosas y verdes sierras, sinuosas montañas cosidas por ramblas y redondas colinas, se posa el magnífico valle en el que se encuentra Bodegas Francisco Gómez. En el interior mediterráneo, a 700 metros de altitud, el clima es ancestralmente excepcional para el cultivo de la vid y el olivo.Bosque mediterráneo, pinos, carrascas, liebres, búhos y águilas reales, se funden con olivos milenarios, viejas cepas de Monastrell y emparrados infinitos. Un paraje singular con 3.500 ha, 1.000 de las cuales se dedican al cultivo del viñedo y la aceituna.